EL ERROR AL COMPARAR!
normadelio 27-05-2007 GTM 1 @ 18:13 Tags: personas comparaciones datos informes comunas politica
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A PROPÓSITO DE COMPARACIONES En fechas recientes se han publicado en la prensa nacional algunos comentarios que intentan mostrar la conveniencia de los procesos de privatización y apertura de algunos servicios públicos en nuestro país, como es el caso de las telecomunicaciones. Como apoyo a la argumentación se cita la exitosa experiencia vivida en algunos países del primer mundo. Tales como: Estados Unidos, Japón y Francia. Este enfoque se basa en un error metodológico que deslegitima los argumentos esbozados en tales ensayos y además, es un claro asalto a la lógica más elemental de las ciencias sociales. El error es simple, no se deben hacer comparaciones de resultados de política económica en países donde la realidad social, económica y cultural es muy diferente. No se puede comparar lo que pasa en Japón o Estados Unidos, países del primer mundo, con la realidad de un pequeño país latinoamericano en vías de desarrollo. Las asimetrías entre tales naciones y la nuestra son tan grandes y variadas que basta hacer referencia a solo algunas de las más significativas; por ejemplo, Japón y Estados Unidos poseen una superficie 8 y 184 veces más grande que la nuestra, respectivamente; son países 816 y 566 veces más adinerados, sus mercados alcanzan los 130 y hasta 270 millones de consumidores, con ingresos o PIB per cápita más de diez veces superiores al nuestro y además con costumbres, filosofías, religiones e idiomas muy distintos. Lo idóneo sería comparar lo que pasa en economías cercanas y similares a la costarricense con mercados de telecomunicaciones abiertos, como los de Panamá o Guatemala. Pero al hacerlo, el argumento se revierte. Más bien parece que lo conveniente es dejar al ICE y al sector de telecomunicaciones tal y como está, como un monopolio público. Veamos porqué. En Panamá y Guatemala, el importe telefónico de una familia de bajos recursos, con 200 minutos en llamadas locales es de $7.5 y $6 respectivamente, y una de ingreso alto, con 200 minutos en llamadas locales, 50 de larga distancia, y 60 de llamadas internacionales paga $105.6 y $124.86, mientras que el ICE cobra en los mismos casos y en las mismas condiciones $4.30 y $66.6 respectivamente, lo que nos coloca como el cuarto país con las tarifas más bajas de todo América en el primer caso, y el segundo más barato en el caso de tarifas para hogares de ingreso medio. Y si nos comparamos con casos no tan similares como el de Argentina y Chile donde después de la apertura del mercado las tarifas se dispararon, la conclusión se mantiene. Hacer comparaciones de este tipo es mucho más sano, pues podemos observar lo que está pasando en países cuya sociedad es más cercana a la nuestra, y permite ver cómo el espejismo de la apertura y la privatización de algunos servicios trajo a estos países resultados funestos para la mayoría de sus ciudadanos. No hay que perder de vista que en la búsqueda del máximo bienestar social, no se trata de seguir ciegamente lo que digan las corrientes de pensamiento dominantes o los organismos que las profesan, ni tampoco de oponérseles por oponérseles; se trata más bien de tener una mentalidad abierta y crítica para saber analizar las particularidades de cada situación, tanto económicas, como sociales, culturales y ambientales, y así obtener soluciones más integrales y adecuadas a los retos que se nos plantean. Actualizada el 23 mayo del 2000 |

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